lunes, 13 de febrero de 2012

La hora de los venezolanos

Tras la realización de las elecciones primarias por parte de los diferentes partidos de oposición en Venezuela, pero a  diferencia de otros paises y como usualmente ocurre, no cada uno por su lado sino todos en un mismo proceso, queda listo el panorama político para definir el futuro de ese país cuando el próximo 7 de octubre se lleven a cabo los comicios para la escogencia de Presidente de la República.

El actual mandatario Hugo Chávez Frías deberá enfrentar al actual gobernador del estado Miranda y triunfante el día anterior, Henrique Capriles Radonski, convertido en candidato único de las fuerzas contrarias al poder politico reinante.

Los análisis ya los vienen haciendo los expertos en esa materia así en algunos casos se deje asomar mas el deseo que cualquier razonamiento juicioso sobre el particular, bien por estar matriculados en un bando u otro.
Hugo Chávez. Foto: http://www.el-nacional.com/

Henrique Capriles. Foto: www.eluniversal.com

Defintivamente la polarización de modelos de sociedad en Venezuela se hace mucho mas evidente ahora, pues no resulta novedoso decir que la posibilidad de que la oposición llegue a ganar las elecciones presidenciales parece mas viva hoy que antes.

De manera cierta, tampoco resultaría de extrañar que Chávez Frías se atornillara al poder con un triunfo en octubre, pues tiene a toda la maquinaria oficial trabajando abiertamente en ese sentido para asegurar la continuidad en lo que diera en llamar desde años atrás la 'revolución bolivariana' cuyo máximo líder es él.

Así pudiera sonar demasiado iluso o ingenuo, lo único que queda esperar, desde afuera, como simples observadores, es que el proceso electoral que ahora toma el aire definitivo tras los resultados previos de este domingo, sea transparente, translúcido, legalmente desarrollado y moralmente intachable.

Los ciudadanos venezolanos deberán tomarse este tiempo previo para llenarse de razones y no de intimidaciones con el ánimo de elegir la opción que consideren más conveniente para su país, pues lo que sigue en juego es el proyecto de país que sueñan, lo que implica, en ambos casos, seguir por el camino que vienen transitando durante estos años o apostarle a otro tipo de transformaciones.

Nadie mejor para ese tipo de evaluación que los mismos residentes en Venezuela, al fin y al cabo son ellos los que se benefician o padecen de las acciones de los buenos o malos gobiernos.

Eso sí, lo que espera el mundo es una campaña presidencial programática y no llena de insultos, motivadora de un régimen democrático y no presa de acusaciones sin fundamentos para intentar confundir a la opinión pública, donde los medios de comunicación ejerzan su derecho a la información y no terminen convertidos en meras herramientas propagandísticas de uno u otro candidato, donde las que manden no sean las encuestas.

En fin, una campaña y una elección presidencial donde el que gane sea el pueblo venezolano, partiendo del hecho que se acepte la voluntad popular el 7 de octubre.

Lo mejor que le podría pasar a Venezuela es que el próximo Presidente de la República obtuviera una victoria tan contundente sobre su adversario y con la mayor parte de los electores sufragando, que no se dejara espacio para la duda ni para intentar manipulaciones de última hora, aunque estas últimas tienen de todo menos de improvisadas.

lunes, 23 de enero de 2012

Todos los días hay que pensar el periodismo


Rodrigo Pardo en su época de canciller.
Siguen siendo numerosas las críticas que se dejan leer de televidentes en distintos puntos de la geografía colombiana sobre la manera como los noticieros de los canales privados han venido haciendo énfasis sobre las noticias de carácter judicial, aquellas de crónica roja que tanto llaman la atención: homicidios y otros tipos de maifestaciones violentas que saltan casi siempre a los primeros lugares de los espacios informativos.

Muchas de esas voces críticas ciudadanas no dejan de tener razones de peso al considerar que los medios por atender de manera detallada acciones como las referenciadas terminan opacando o distrayendo la atención sobre otros asuntos de la vida nacional que merecerían tratarse con mayor profundidad como la corrupción, el desempleo, la misma inseguridad, la deficiente infraestructura vial o las reiterativas problemáticas en sectores como la educación y la salud.

No es que deban esconderse las historias que los reporteros noctámbulos, ahora de moda en la pantalla chica, recogen durante las madrugadas en calles y avenidas de Bogotá, principalmente. El asunto es que se les termina dando una dimensión mayor que, a falta de contextualización y seguimiento, comienzan y finalizan naufragando  todos los días en esa marea informativa a la que algunos aún no nos acostumbramos.

Ojala los cambios en las direcciones de noticias de los canales RCN y Caracol (RCN ya anunció a Rodrigo Pardo como nuevo jefe de sus informativos) sirvan para generar serias reflexiones sobre el quehacer periodístico y las implicaciones que de éste se derivan para ayudar a formar una opinión pública que piense y tome decisiones con base en estar bien y oportunamente informada, más allá de las pretensiones y conveniencias económicas y políticas de los propietarios y/o administradores de los medios.

Para alimentar la reflexión que se propone y sin ningún interés de satanizar a los medios de comunicación, pues son significativos los aportes que han hecho a la sociedad en buena parte de los casos, vale la pena retomar lo que el lingüista y activista político norteamericano Noam Chomsky diera en llamar las diez estrategias de los medios para manipular la opinión pública:


"1. La estrategia de la distracción. El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. "Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)".

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado "problema-reacción-solución". Se crea un problema, una "situación" prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar.
Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como "dolorosa y necesaria", obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que "todo irá mejorar mañana" y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? "Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver "Armas silenciosas para guerras tranquilas")".

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. "La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)".

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes.
Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el "sistema" ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos."

lunes, 16 de enero de 2012

LLegó el tiempo de las acciones.

La Playa de Belén, Norte de Santander.
Transcurrida apenas la primera quincena de este 2012 donde la mayor novedad se presenta con el inicio de las nuevas administraciones de gobiernos regionales y municipales, resulta bastante ligero hacer evaluaciones profundas sobre el desempeño de los jefes de las entidades territoriales y sus colaboradores directos.

De todas maneras, es razonable no tener que esperar mucho tiempo para hacer unos primeros análisis de las intenciones y decisiones que hayan podido socializar, ya no en plan de candidatos sino de representantes de la rama ejecutiva.

Un mandatario seccional o local no es el dueño ni del departamento ni del municipio, respectivamente, sino el administrador y líder de los asuntos de interés público sobre los cuales debe tener conocimiento y comprensión para poder tomar decisiones acertadas en compañía de su equipo de trabajo.

En algunos casos se advierte todavía la penetración de aquellas fuerzas oscuras que siempre se posicionan detrás del poder visible para sacar mejor provecho del mismo, ubicando fichas estratégicas en diferentes posiciones donde se controlan prespuestos y determinaciones de mayor orden.

En otras situaciones pareciera asistirse a la renovación no solamente de nombres sino de estilos de hacer política, así los contradictores de turno, derrotados en las urnas, estén a la espera de cazar equivocaciones de los gobernantes para buscar deslegitimar tales mandatos populares o, en el peor de los casos, emprender campañas sistemáticas de desprestigio con ese mismo fin.

Lo cierto es que los ciudadadanos deben estar atentos, vigilantes, a las actuaciones de sus nuevas administraciones de gobierno y no dejarse guiar únicamente por lo que señalen o dejen de informar los medios de comunicación  periodísticos, pues en unas cuantas situaciones parecieran ejercer más una función político-partidista que de independiente control social, esto último como debe ser siempre.

De todas maneras, acabó el tiempo de las promesas y llegó el periodo de las acciones. Es lo mínimo de esperarse. Aquí no se trata de mirar quién es el más afable, carismático o demagógico goberrnante, sino el lider  eficiente que las comunidades reclaman para atender cientos de problemáticas y potenciar los grandes valores humanos, sociales y naturales que tiene Colombia.

Seguramente dentro de poco se dejen escuchar los acostumbrados balances que dan cuenta de los cien primeros días de mandato. Sin embargo,  es bueno y pertinente que la evaluación se haga día a día, despúes de estas primeras semanas de euforía propias de llegar, seguir o recuperar el liderazgo politico en los diferentes territorios.

Un sólo día de trabajo que gobernante alguno pierda es irrecuperable, no para él, sino para la comunidad. Ojala las veedurías ciudadanas y distintos grupos de control, además de los organismos oficiales, puedan ejercer el mejor papel para asegurar que lo que tenga que hacerse en función de lo público, se haga.

Sólo el tiempo dirá si los electores acertaron o se volvieron a equivocar. Para bien de todos, que sea lo primero.

martes, 13 de diciembre de 2011

El profesor y sus estudiantes

Muy comentado ha sido por estos dias el artículo del profesor Camilo Jiménez quien renunciara a su catedra en el programa de Comunicación Social de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, cansado que sus estudiantes no pudieran desarrollar la competencia escritora con unos mínimos de calidad. ¡Sí, en la Javeriana!

La explicación inicial que diera el docente en el periódico El Tiempo y que luego recogieran otros medios de comunicación puso, como lo llamó en su columna del domingo en el mismo diario capitalino el periodista Daniel Samper, el dedo en la llaga.

Hoy el periódico dedica su editorial al tema para cuestionar la calidad de la educación en el país en su diferentes niveles y preguntarse, entre otras cosas, sobre "¿cómo conseguir que las tecnologías del siglo XXI sean aliadas y no enemigas del desarrollo intelectual de los jóvenes?

Dentro de las diversas interpretaciones y reflexiones surgidas desde el día que se conociera la publicación inicial, se han evidenciado todo tipo de posturas. Aquí va una más, la mía, así corra el riesgo de ser ligera, como tantas otras que se han leído y escuchado.

¿Si un estudiante universitario no es capaz de sintetizar por escrito el texto de una obra, qué puede esperarse entonces de la lectura que deba hacer de múltiples realidades sociales en su ejercicio profesional y de la vida?

la problemática en general de la comprensión lecto-escritora  está afectando a los profesionales y a las personas del común y, aunque preocupantes las dos, aterra la primera, pues resulta de suponer que quienes se están formando en las universidades o han podido egresar de ellas, hacen o hicieron parte de la educación formal al más alto nivel, así sea en términos de pregrado.

Seguramente los desarrollos tecnológicos, de la mano de internet como producto mismo, se han dado de manera acelerada y poco cuestionada. Aquello de la celeridad no es de extrañar pero lo segundo sí. No resulta aceptable pensar que en la red se encuentra todo y que dicho todo resulte válido, como algunos creen.

Las mismas prácticas monopolisticas del mundo de carne y hueso se reproducen en la esfera virtual, aunque en este último espacio se presenten opciones como la actual, que alguien pueda tener una bitácora y escribir lo que le venga en gana, para citar mi caso.

Se presenta una saturación de información que no está siendo sometida a los filtros por parte de la sociedad, lo que compromete también a los estudiantes universitarios. Resolver cualquier inquietud equivale hoy a ubicar un buscador virtual, redactar una frase y dar por cierto lo que allí aparece luego de unos cuantos segundos como respuesta. En muchas ocasiones se recurre al descarado y famoso 'cortar y pegar' para hacer presentar como propio algo que responde a una producción ajena.

En otros momentos, y no caigo en el error de citar que todo tiempo pasado fue mejor, los alumnos tenían que hacer presencia en las bibliotecas, 'untarse' de libros y pensar la forma más apropiada de interpretar lo que tenían frente a sus ojos y llegaba a sus cerebros.

Dicha  tarea se  ha dejado en la actualidad para que la resuelva alguna página de internet. Es decir, para asumir como intento de pensamiento propio uno de carácter ajeno sin mayor análisis.

El anterior ejemplo lo que permite demostrar es la comodidad con que en variadas circuntancias se actúa o, lo que algunos otros llamarían 'la ley del menor esfuerzo'.

Un muchacho de hoy, en el colegio, a quien su profesora de literatura le encomienda como tarea leer una obra específica se avalanza en búsqueda de la misma, pero no del libro completo de 100,  200 o 300 páginas, sino de aquel otro que venden ya resumido. Vuelve y juega: han hecho la tarea por él.

Si no se cultivan buenos lectores,  apasionados, disciplinados y rigurosos, difícilmente se tendrán buenos redactores, como los que reclama con justa razón el profesor Jiménez. Ni qué hablar de escritores.

Claro, a lo mejor son casos excepcionales, pero para algunos jóvenes una clase programada a las 6:00 de la mañana resulta todo un atentado contra su integridad física y mental porque se trata, todavía, de las 6:00 de la madrugada. No despierta ninguna credibilidad y complacencia aquel adagio popular en el sentido que "a quien madruga, Dios le ayuda".

Ahora bien, hay otras cuestiones de fondo que no pueden desconocerse y sobre las cuales apenas formularé algunas preguntas para buscar respuestas más adelante:

¿Qué pueden hacer los profesores de primaria y secundaria para hacer que sus estudiantes se preparen para la vida universitaria, cuando la exigencia es que en sus salones haya 30, 40 o 50 niños o jóvenes?

¿En qué momento el docente puede intentar prestar atención a cada uno? Los cupos en las aulas de clase son excesivos, así haya mucha retórica neoliberal para buscar demostrar que no resulta inconveniente.

¿Qué pensar de la formación de un pensamiento analítico y crítico cuando en la misma publicidad de los medios se afirma, con orgullo, que la revista más leída en Colombia es de farándula?

Para el caso de la televisión ¿Cómo entender que los programas periodísticos de opinión casi no existen  (a la media noche) y en cambio sobran las telenovelas y los realityes shows con temáticas que tienen tanta profundidad como cualquier río a punto de desaparecer?

¿Cómo mejorar la educación pública si el pensamiento del gobierno es hacer más colegios para entregarlos en concesiones (megacolegios), acabar de privatizar las universidades y concebir lo educativo como mercancia?

¿Dónde están los incrementos presupuestales, reales, que el sistema educativo colombiano necesita y el apoyo a la cualificación docente?

Seguramente sean más las preguntas por plantear así algunas de las respuestas a las inquietudes hechas puedan advertirse sin mayores dificultades.

El caso es que si queremos que los estudiantes de la Javeriana y de otros centros de estudio puedan disponer de una mejor formación académica no hay que buscar el 'muerto río arriba', sino 'tomar el toro por los cachos'.


miércoles, 30 de noviembre de 2011

Obras sí, urgentes, pero con calidad.

El Diamante, tramo de la via Cúcuta-Pamplona
En departamentos como Norte de Santander la época de receso de lluvias, luego del fenómeno de la niña, no fue aprovechada para intentar obviar algunas de las dificultades que la nueva temporada invernal ha empezado a reiterar, especialmente en materia vial.
Algunos de los trabajos que se hiceron fueron tan pequeños e insuficientes que las primeras precipitaciones de consideración ya volvieron a dejar bloqueados a municipios entre sí y a la región con otras zonas del país.

Apenas hace unos cuantos días se daba cuenta de la aprobación de partidas presupuestales para iniciar la atención en serio de tramos críticos entre Cúcuta y Pamplona, por ejemplo. Otras vías como Cúcuta-Sardinata siguen reclamando atención, pero no de ahora sino de hace años. Ni qué hablar, como se ha insistido en muchas ocasiones, de las carreteras secundarias y terciarias

Lo que queda demostrado es que todo lo que ha venido ocurriendo en el último tiempo no sólo es consecuencia de las lluvias, sino de las obras hechas de manera deficiente, irregular, pues no de otra forma se explicaría que trabajos relativamente recientes hayan quedado perdidos, cuando es de suponer que los mismos fueron efectuados tras estudios previos del más alto nivel.

La región nortesantandereana sigue recibiendo del gobierno central una atención de quinta categoría en materia de infraestructura vial, y las salidas de los últimos años se ha concentrado en otorgar a concesiones privadas los manejos del caso y las inversiones de rigor, donde las ganancias se las reparten los socios y las dificultades económicas se socializan.

Lamentablemente se volvió costumbre que reparar una pérdida de calzada, pequeña o grande, resolver un hundimiento o atender cualquier novedad similar requiere de meses o años. ¡Es inconcebible!

Se podrá decir que ante la fuerza y/o furia de la naturaleza nadie puede, existiendo mucho de razón, pero es de suponer que si las obras quedaran mejor los estragos de las lluvias no serían tan contundentes. A lo mejor el círculo vicioso es construir deficientemente para asegurar carruseles de contratos cada cierto tiempo.

Los expertos en el tema tienen la  experiencia, autoridad y competencia del caso para hacer sus propias evaluaciones, pero no deja de llamar la atención que todo el mundo sepa dónde se han presentando, se registran y seguirán ocurriendo los desastres en las carreteras.

Es de esperar que las obras que empiezan a ejecutarse tengan la mayor vigilancia posible de la ciudadanía y que las interventorías funcionen, pues hasta el papel de éstas últimas da para hacer cuestionamientos.

Las empresas tienen derecho a obtener las ganancias justas por desarrollar las tareas profesionales del caso, pero las versiones que se dejan escuchar muchas veces respecto a los dineros que reciben y aquellos que ejecutan, en ocasiones crean grandes dudas por las amplias diferencias entre una y otra situación.

En conclusión, el departamento Norte de Santander reclama, necesita, requiere obras con urgencia en materia vial, pero de calidad.

martes, 22 de noviembre de 2011

Los medios de comunicación y la región

Durante el transcurso de 2011 el departamento Norte de Santander, tal como ha sucedido con otras regiones del país, ha sido visitado por equipos periodísticos de medios de comunicación nacionales, en especial de carácter radial, lo que ha permitido que algunas temáticas de la zona hayan tenido mayor impacto que cuando son tratadas desde esta parte del país por sus corresponsales.

Ejemplos como los de Caracol, RCN y la Radio Nacional de Colombia han permitido que en determinados días y por unas cuantas horas la región se haya convertido en parte del centro informativo del país, donde funcionarios, dirigentes gremiales y algunos ciudadanos del común han tenido la posibillidad de expresar las preocupaciones y anhelos de los habitantes de esta zona de frontera.

La tarea que corresponde a las empresas de periodismo ahora es hacer seguimiento de muchas de las problemáticas expuestas, pero no con simples reportes de noticias desde el departamento, que en ocasiones terminan perdidos dentro del mar de información que se mueve de manera diaria en el país, sino ojala con un despliegue similar al dado cuando sus principales periodistas hicieran presencia en municipios como Cúcuta, la capital. Pueden aprovecharse también otros géneros peridísticos de mayor profundidad.

De lo contrario, esas visitas no pasarán de ser encuentros casuales y/o accidentales que aunque tengan la intención de hacer una especie de descentralización informativa, en el fondo no alcanzan a tener la dimensión de presión hacia las autoridades nacionales y locales con que son esperados estos encuentros por las gentes de las provincias, en este caso la nortesantandereana.

Un departamento con una malla vial destruida desde hace años, no propiamente por culpa exclusiva del fenómeno de la niña o de la nueva temporada de lluvias; con serios problemas de inseguridad, donde lo más común es pedir aumento de píe de fuerza policial y militar pero tímidamente mayor inversión social; con serias restricciones en los municipios para disponer de mejores servicios de salud y educación, entre otras situaciones, reclama, entonces, que la atención de los grandes medios de comunicación no sea esporádica o quede sólo en el planteamiento de cosas y el desfile de voces.

Lógicamente, así como hay situaciones por mejorar, existen múltiples aspectos positivos por destacar, tal como lo han hecho los visitantes.

Las agencias periodísticas deben pasar al tablero de forma rutinaria a los responsables del manejo de lo público en esta sección del territorio nacional, lo que compromete no sólo a las autoridades regionales, también a las nacionales, estas útimas durante tanto tiempo apáticas frente a lo que aquí sucede.

Una pancarta que se deja leer en algún tramo de la vía entre Cúcuta y Pamplona, a propósito del mal estado de la misma, dice, palabras más, palabras menos: Esta carretera no tiene Ministro de Transporte. No resulta complicado advertir que un examen rápido en otros órdenes daría para muchas carteleras más con decenas de protagonistas.

En Conclusión, bien porque los periodistas que atienden su labores cotidianas en Bogotá viajen a otros puntos de la geografía colombiana para llamar aún más la atención sobre lo que sucede en las regiones. El reto siguiente es buscar, hasta donde sea posible, que quienes deban responder con sus decisiones y actuaciones para superar tantas injusticas y maltratos asuman de una vez por todas los compromisos del caso.

En otras palabras, que los gobernantes hagan menos obras de micrófono y más de aquellas que las comunidades esperan.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Con cabeza fría

Pasada la contienda electoral y enfriados los ánimos de ganadores y perdedores ahora asoman nuevos retos para departamentos y municipios del país en cabeza de quienes serán sus líderes a partir del próximo uno de enero de 2012.

Ya no se trata de las promesas hechas durante la campaña proselitista o de analizar cómo le fue a las firmas encuestadoras en las grandes ciudades, pues situaciones de ese orden han pasado a ser simples anécdotas. 

Por el contrario, es tiempo de realizar análisis sobre  el futuro inmediato que le espera a las entidades territoriales en mención, con base en los compromisos serios asumidos por las personas electas, o reafirmando las dudas éticas que siguen pesando sobre varios de los elegidos.

Lo clave es que no se repita la historia en el sentido de encontrar gobernantes que guarden silencio frente a actuaciones irregulares de sus antecesores por hacer parte de la continuidad de partidos y movimientos políticos, en ciertos casos, o asumir la postura de criticar por criticar todo lo hecho con anterioridad, en algunos otros.

Los procesos de empalme que han empezado a efectuarse entre las administraciones salientes y entrantes deben ser de cara al pueblo, ojalá en especies de audiencias públicas cuando se tengan resultados consolidados, para evitar que luego entren las especulaciones a hacer de las suyas. Es lo menos que se puede pedir.

En otras palabras, pasar la mitad de los periodos de gobierno atribuyendo culpas a quienes ostentaron el poder político-administrativo los cuatro recientes años, y la otra mitad explicando que varias de las cosas propuestas durante la campaña no se harán o quedarán a medias, no resulta aceptable por más que se haya vuelto común.

Uno de los problemas mayores tiene que ver con la desconexión que buena parte de los votantes, y de los  no votantes también, hacen después del periodo electoral  de sus intereses individuales y de aquellos otros que deberían tener relación con el bien común o colectivo, prestando poca atención en la práctica a lo que hagan o dejen de hacer sus gobernantes.

Hoy más que nunca las veedurías ciudadanas deben ejercerse cotidiniamente para vigilar las actuaciones de funcionarios y servidores públicos, pues no resultaría comprensible que las mafías de la contratación siguieran operando a sus anchas, por ejemplo.

Otro aspecto que resulta de la mayor significación se relaciona con la composición de los gabinetes de gobierno, a nivel de secretarías de despacho e institutos descentralizados. La creencia que se tiene es que muchas veces esa repartición de cargos se hace respondiendo más al pago de favores políticos y otros tipos de compromisos, que a la idea de tener acompañantes idóneos, honestos y competentes.

En esta situación particular gobernadores y alcaldes comenzarán a demostrar para qué se hicieron elegir: para buscar las transformaciones que la sociedad reclama o, simplemente, para seguir en las mismas, con los mismos. 

Se espera que aquellos pulsos políticos donde el voto ciudadano fue superior a las maquinarias políticas se refrende con una muy buena gestión pública de quienes obtuvieron la confianza popular. Éstos candidatos triunfadores están obligados moralmente a no defraudar.

Para los otros casos donde fue el manejo politiquero, populista y de intimidación el que ganó, está dada la oportunidad para que los personajes victoriosos corrijan el camino y terminen 'tapándole la boca' con un buen periodo de gobierno a quienes consideran que las cosas irán de mal en peor.

Ojala sean las comunidades las que ganen durante los siguientes  cuatro años y no las cuentas bancarias de aquellos personajes que le hacen daño a la política y al país.