miércoles, 29 de febrero de 2012

29 de febrero: bendito bisiesto

Pensaba dejar pasar el día, pero la oportunidad apenas se da cada cuatro años. De no haberlo hecho hoy hubiera tenido que esperar hasta el 2016 y seguramente con el alborozo de los juegos olímpicos de Brasil y unos cuantos más de vida 'a las costillas', a lo mejor tampoco podría escribir algo.

Por eso decidí hacerlo. Plasmar unas cuantas frases, a lo mejor sin mayor contenido. Se trata de un 29 de febrero, ése que llega cada 1460 días. Es mas, para la siguiente ocasión falta ver si aún hagamos parte del mundo terrenal o tengamos que mirar los asuntos cotidianos desde otra dimensión.

En Colombia, a pesar de sus grandes maravillas naturales y humanas las cosas no es que hayan cambiado mucho si tomamos como referencia el pasado 29 de febrero. El anterior a ése y el otro también.

Varios de los caciques políticos del país en el último tiempo murieron o se retiraron a su 'cuarteles de invierno' de manera forzoza debido a la avanzada edad, pero ahí quedaron sus hijos, hermanos y primos para seguir alimentando la dirección del poder político en el país y las regiones.

Los Nule de ahora siguen igual o peor de corruptos a los delincuentes de antes, pues las grandes sumas de dinero de los recursos públicos continuan llegando a las manos de los personajes de 'cuello blanco'.

Los gobernantes de antes y los actuales siguen pronunciando discursos contra la corrupción pero cada vez que terminan sus periodos se destapan algunas de las tantas 'ollas podridas' y no se sabe quiénes resultan peores ladrones: los de antes o los de ahora.

Las deficiencias en la infraestructura física del país se siguen atribuyendo a los fenómenos naturales y no a la verdad concreta del asunto: de 100 pesos se invierten 20, 30 o 40 en lo que corresponde  y lo demás se lo reparten entre funcionarios públicos, contratistas e interventores. Por eso se caen los puentes, se destruyen las carreteras, las paredes de los colegios al mes de levantadas tienen grietas y en los hospitales los insumos no alcanzan.

Otro 29 de febero y seguimos con apenas dos canales privados de televisión en un país de 45 millones de habitantes, y los analistas y abogados que opinan del tema resultan en ocasiones siendo empleados o asesores de las empresas mediáticas existentes.

Llegó un nuevo bisiesto y los dineros de varios equipos de fútbol profesional, deporte que tanta pasión despierta, continuan siendo de dudosa procedencia y dirigentes manejando como tienda de barrio los recursos de patrocinios, ingresos por taquillas y queriendo tener como esclavos a los jugadores.

Cuatro años, después de cuatro años y luego de cuatro años más, las carreteras de Norte de Santander siguen siendo un desastre. Temo que llegado el próximo 29 de febrero, si las profecías mayas no nos han borrado del mapa, el panorama será similar.

Qué decir de las eternas discusiones sobre el punto final al conflicto armado interno que vive el país: ¿salida negociada o respuesta violenta para defender el poder o tomarse el mismo? Mientras tanto, mayor degradación y poco respeto a lo que demanda el Derecho Internacional Humanitario. La guerra como negocio.

Pese a todo lo anterior, este 29 de febrero de 2012 para Colombia sigue representando la ilusión de un país de gentes optimistas, esperanzadas en que las cosas mejoren, soñando con asistir nuevamente a un mundial de fútbol, con ganar un reinado universal de la belleza, con que los jóvenes puedan ir a la univesidad a formarse como profesionales, con tener bocado para los hijos, con eliminar la violencia de género, con suprimir el maltrato infantil. En fín, con transformar aspectos de fondo y enorgullecerse también de cosas cosméticas.

Otro 29 de febrero que Dios nos ha dado la oportunidad de vivir. Gracias por ello y por permitirnos escapar de la locura colectiva a través del optimismo y de la esperanza..

Felicitaciones para los cumpleañeros de hoy. Espero encontrarlos dentro cuatro años y tener algo de ahorros para asistir a los Olímpicos de Brasil, en pleno año bisiesto.

lunes, 13 de febrero de 2012

La radio y su día mundial

La radio no es el aparato de donde escuchamos salir voces que nos dicen cosas.
La radio no es el viajar de ondas electromagnéticas que los físicos saben explicar mejor que nadie.
La radio no es una herramienta para ampliar la distancia de las palabras que se pronuncian.


Estudios Radio Universidad de Pamplona
 La radio es, por encima de todo, motor de la sociedad porque le permite a las gentes escucharse entre sí e intercambiar sentidos y significados de manera permanente sobre sus vidas.

La radio es comunicación, información, entretenimiento, cercanía, compañía.

La radio es la posibilidad de sentir como amigos y compañeros a aquellos que no conocemos.

La radio es integrarnos a un mundo maravilloso donde lo que se dice no es un poder sino un servicio.

La radio es el camino mas fácil para comprender que aún en la soledad estamos acompañados.

La radio es la sensación de experimentar con la mente aquello que dificilmente provocan los sentidos.

La radio es vida, emoción, análisis, comprensión, deliberación, compromiso, pasión.

La radio es todo lo anterior y muchísimas cosas más.

A quienes hacen y escuchan buena radio, un millón de felicitaciones.

A quienes en Colombia abrieron el camino en 1929, el reconocimiento infinito.

A quienes en las grandes ciudades y pequeñas poblaciones siguen haciendo de la radio un ejemplo de excelencia, el más grande de los abrazos.

Ondas del Río Sardinata

A quienes con su voces nos levantan cada mañana y acompañan durante el resto del día, no hace falta sentirlos cerca porque hacen parte de nuestra intimidad.

A la UNESCO, por hacer de este 13 de febrero el día mundial de la radio, espacio para reflexionar más que nunca sobre esta hermosa invención humana. 

Nota: Recuerdo especial a mis amigos de Ondas del Río Sardinata y Sardinata Estéreo.

A los hombres y mujeres con quienes he tenido la oportunidad de compartir experiencias en este medio de comunicación desde 1986 como locutor aficionado en mi pueblo y desde 1991 como Comunicador Social - Periodista.

La hora de los venezolanos

Tras la realización de las elecciones primarias por parte de los diferentes partidos de oposición en Venezuela, pero a  diferencia de otros paises y como usualmente ocurre, no cada uno por su lado sino todos en un mismo proceso, queda listo el panorama político para definir el futuro de ese país cuando el próximo 7 de octubre se lleven a cabo los comicios para la escogencia de Presidente de la República.

El actual mandatario Hugo Chávez Frías deberá enfrentar al actual gobernador del estado Miranda y triunfante el día anterior, Henrique Capriles Radonski, convertido en candidato único de las fuerzas contrarias al poder politico reinante.

Los análisis ya los vienen haciendo los expertos en esa materia así en algunos casos se deje asomar mas el deseo que cualquier razonamiento juicioso sobre el particular, bien por estar matriculados en un bando u otro.
Hugo Chávez. Foto: http://www.el-nacional.com/

Henrique Capriles. Foto: www.eluniversal.com

Defintivamente la polarización de modelos de sociedad en Venezuela se hace mucho mas evidente ahora, pues no resulta novedoso decir que la posibilidad de que la oposición llegue a ganar las elecciones presidenciales parece mas viva hoy que antes.

De manera cierta, tampoco resultaría de extrañar que Chávez Frías se atornillara al poder con un triunfo en octubre, pues tiene a toda la maquinaria oficial trabajando abiertamente en ese sentido para asegurar la continuidad en lo que diera en llamar desde años atrás la 'revolución bolivariana' cuyo máximo líder es él.

Así pudiera sonar demasiado iluso o ingenuo, lo único que queda esperar, desde afuera, como simples observadores, es que el proceso electoral que ahora toma el aire definitivo tras los resultados previos de este domingo, sea transparente, translúcido, legalmente desarrollado y moralmente intachable.

Los ciudadanos venezolanos deberán tomarse este tiempo previo para llenarse de razones y no de intimidaciones con el ánimo de elegir la opción que consideren más conveniente para su país, pues lo que sigue en juego es el proyecto de país que sueñan, lo que implica, en ambos casos, seguir por el camino que vienen transitando durante estos años o apostarle a otro tipo de transformaciones.

Nadie mejor para ese tipo de evaluación que los mismos residentes en Venezuela, al fin y al cabo son ellos los que se benefician o padecen de las acciones de los buenos o malos gobiernos.

Eso sí, lo que espera el mundo es una campaña presidencial programática y no llena de insultos, motivadora de un régimen democrático y no presa de acusaciones sin fundamentos para intentar confundir a la opinión pública, donde los medios de comunicación ejerzan su derecho a la información y no terminen convertidos en meras herramientas propagandísticas de uno u otro candidato, donde las que manden no sean las encuestas.

En fin, una campaña y una elección presidencial donde el que gane sea el pueblo venezolano, partiendo del hecho que se acepte la voluntad popular el 7 de octubre.

Lo mejor que le podría pasar a Venezuela es que el próximo Presidente de la República obtuviera una victoria tan contundente sobre su adversario y con la mayor parte de los electores sufragando, que no se dejara espacio para la duda ni para intentar manipulaciones de última hora, aunque estas últimas tienen de todo menos de improvisadas.

lunes, 23 de enero de 2012

Todos los días hay que pensar el periodismo


Rodrigo Pardo en su época de canciller.
Siguen siendo numerosas las críticas que se dejan leer de televidentes en distintos puntos de la geografía colombiana sobre la manera como los noticieros de los canales privados han venido haciendo énfasis sobre las noticias de carácter judicial, aquellas de crónica roja que tanto llaman la atención: homicidios y otros tipos de maifestaciones violentas que saltan casi siempre a los primeros lugares de los espacios informativos.

Muchas de esas voces críticas ciudadanas no dejan de tener razones de peso al considerar que los medios por atender de manera detallada acciones como las referenciadas terminan opacando o distrayendo la atención sobre otros asuntos de la vida nacional que merecerían tratarse con mayor profundidad como la corrupción, el desempleo, la misma inseguridad, la deficiente infraestructura vial o las reiterativas problemáticas en sectores como la educación y la salud.

No es que deban esconderse las historias que los reporteros noctámbulos, ahora de moda en la pantalla chica, recogen durante las madrugadas en calles y avenidas de Bogotá, principalmente. El asunto es que se les termina dando una dimensión mayor que, a falta de contextualización y seguimiento, comienzan y finalizan naufragando  todos los días en esa marea informativa a la que algunos aún no nos acostumbramos.

Ojala los cambios en las direcciones de noticias de los canales RCN y Caracol (RCN ya anunció a Rodrigo Pardo como nuevo jefe de sus informativos) sirvan para generar serias reflexiones sobre el quehacer periodístico y las implicaciones que de éste se derivan para ayudar a formar una opinión pública que piense y tome decisiones con base en estar bien y oportunamente informada, más allá de las pretensiones y conveniencias económicas y políticas de los propietarios y/o administradores de los medios.

Para alimentar la reflexión que se propone y sin ningún interés de satanizar a los medios de comunicación, pues son significativos los aportes que han hecho a la sociedad en buena parte de los casos, vale la pena retomar lo que el lingüista y activista político norteamericano Noam Chomsky diera en llamar las diez estrategias de los medios para manipular la opinión pública:


"1. La estrategia de la distracción. El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. "Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)".

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado "problema-reacción-solución". Se crea un problema, una "situación" prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar.
Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como "dolorosa y necesaria", obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que "todo irá mejorar mañana" y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? "Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver "Armas silenciosas para guerras tranquilas")".

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. "La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)".

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes.
Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el "sistema" ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos."

lunes, 16 de enero de 2012

LLegó el tiempo de las acciones.

La Playa de Belén, Norte de Santander.
Transcurrida apenas la primera quincena de este 2012 donde la mayor novedad se presenta con el inicio de las nuevas administraciones de gobiernos regionales y municipales, resulta bastante ligero hacer evaluaciones profundas sobre el desempeño de los jefes de las entidades territoriales y sus colaboradores directos.

De todas maneras, es razonable no tener que esperar mucho tiempo para hacer unos primeros análisis de las intenciones y decisiones que hayan podido socializar, ya no en plan de candidatos sino de representantes de la rama ejecutiva.

Un mandatario seccional o local no es el dueño ni del departamento ni del municipio, respectivamente, sino el administrador y líder de los asuntos de interés público sobre los cuales debe tener conocimiento y comprensión para poder tomar decisiones acertadas en compañía de su equipo de trabajo.

En algunos casos se advierte todavía la penetración de aquellas fuerzas oscuras que siempre se posicionan detrás del poder visible para sacar mejor provecho del mismo, ubicando fichas estratégicas en diferentes posiciones donde se controlan prespuestos y determinaciones de mayor orden.

En otras situaciones pareciera asistirse a la renovación no solamente de nombres sino de estilos de hacer política, así los contradictores de turno, derrotados en las urnas, estén a la espera de cazar equivocaciones de los gobernantes para buscar deslegitimar tales mandatos populares o, en el peor de los casos, emprender campañas sistemáticas de desprestigio con ese mismo fin.

Lo cierto es que los ciudadadanos deben estar atentos, vigilantes, a las actuaciones de sus nuevas administraciones de gobierno y no dejarse guiar únicamente por lo que señalen o dejen de informar los medios de comunicación  periodísticos, pues en unas cuantas situaciones parecieran ejercer más una función político-partidista que de independiente control social, esto último como debe ser siempre.

De todas maneras, acabó el tiempo de las promesas y llegó el periodo de las acciones. Es lo mínimo de esperarse. Aquí no se trata de mirar quién es el más afable, carismático o demagógico goberrnante, sino el lider  eficiente que las comunidades reclaman para atender cientos de problemáticas y potenciar los grandes valores humanos, sociales y naturales que tiene Colombia.

Seguramente dentro de poco se dejen escuchar los acostumbrados balances que dan cuenta de los cien primeros días de mandato. Sin embargo,  es bueno y pertinente que la evaluación se haga día a día, despúes de estas primeras semanas de euforía propias de llegar, seguir o recuperar el liderazgo politico en los diferentes territorios.

Un sólo día de trabajo que gobernante alguno pierda es irrecuperable, no para él, sino para la comunidad. Ojala las veedurías ciudadanas y distintos grupos de control, además de los organismos oficiales, puedan ejercer el mejor papel para asegurar que lo que tenga que hacerse en función de lo público, se haga.

Sólo el tiempo dirá si los electores acertaron o se volvieron a equivocar. Para bien de todos, que sea lo primero.

martes, 13 de diciembre de 2011

El profesor y sus estudiantes

Muy comentado ha sido por estos dias el artículo del profesor Camilo Jiménez quien renunciara a su catedra en el programa de Comunicación Social de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, cansado que sus estudiantes no pudieran desarrollar la competencia escritora con unos mínimos de calidad. ¡Sí, en la Javeriana!

La explicación inicial que diera el docente en el periódico El Tiempo y que luego recogieran otros medios de comunicación puso, como lo llamó en su columna del domingo en el mismo diario capitalino el periodista Daniel Samper, el dedo en la llaga.

Hoy el periódico dedica su editorial al tema para cuestionar la calidad de la educación en el país en su diferentes niveles y preguntarse, entre otras cosas, sobre "¿cómo conseguir que las tecnologías del siglo XXI sean aliadas y no enemigas del desarrollo intelectual de los jóvenes?

Dentro de las diversas interpretaciones y reflexiones surgidas desde el día que se conociera la publicación inicial, se han evidenciado todo tipo de posturas. Aquí va una más, la mía, así corra el riesgo de ser ligera, como tantas otras que se han leído y escuchado.

¿Si un estudiante universitario no es capaz de sintetizar por escrito el texto de una obra, qué puede esperarse entonces de la lectura que deba hacer de múltiples realidades sociales en su ejercicio profesional y de la vida?

la problemática en general de la comprensión lecto-escritora  está afectando a los profesionales y a las personas del común y, aunque preocupantes las dos, aterra la primera, pues resulta de suponer que quienes se están formando en las universidades o han podido egresar de ellas, hacen o hicieron parte de la educación formal al más alto nivel, así sea en términos de pregrado.

Seguramente los desarrollos tecnológicos, de la mano de internet como producto mismo, se han dado de manera acelerada y poco cuestionada. Aquello de la celeridad no es de extrañar pero lo segundo sí. No resulta aceptable pensar que en la red se encuentra todo y que dicho todo resulte válido, como algunos creen.

Las mismas prácticas monopolisticas del mundo de carne y hueso se reproducen en la esfera virtual, aunque en este último espacio se presenten opciones como la actual, que alguien pueda tener una bitácora y escribir lo que le venga en gana, para citar mi caso.

Se presenta una saturación de información que no está siendo sometida a los filtros por parte de la sociedad, lo que compromete también a los estudiantes universitarios. Resolver cualquier inquietud equivale hoy a ubicar un buscador virtual, redactar una frase y dar por cierto lo que allí aparece luego de unos cuantos segundos como respuesta. En muchas ocasiones se recurre al descarado y famoso 'cortar y pegar' para hacer presentar como propio algo que responde a una producción ajena.

En otros momentos, y no caigo en el error de citar que todo tiempo pasado fue mejor, los alumnos tenían que hacer presencia en las bibliotecas, 'untarse' de libros y pensar la forma más apropiada de interpretar lo que tenían frente a sus ojos y llegaba a sus cerebros.

Dicha  tarea se  ha dejado en la actualidad para que la resuelva alguna página de internet. Es decir, para asumir como intento de pensamiento propio uno de carácter ajeno sin mayor análisis.

El anterior ejemplo lo que permite demostrar es la comodidad con que en variadas circuntancias se actúa o, lo que algunos otros llamarían 'la ley del menor esfuerzo'.

Un muchacho de hoy, en el colegio, a quien su profesora de literatura le encomienda como tarea leer una obra específica se avalanza en búsqueda de la misma, pero no del libro completo de 100,  200 o 300 páginas, sino de aquel otro que venden ya resumido. Vuelve y juega: han hecho la tarea por él.

Si no se cultivan buenos lectores,  apasionados, disciplinados y rigurosos, difícilmente se tendrán buenos redactores, como los que reclama con justa razón el profesor Jiménez. Ni qué hablar de escritores.

Claro, a lo mejor son casos excepcionales, pero para algunos jóvenes una clase programada a las 6:00 de la mañana resulta todo un atentado contra su integridad física y mental porque se trata, todavía, de las 6:00 de la madrugada. No despierta ninguna credibilidad y complacencia aquel adagio popular en el sentido que "a quien madruga, Dios le ayuda".

Ahora bien, hay otras cuestiones de fondo que no pueden desconocerse y sobre las cuales apenas formularé algunas preguntas para buscar respuestas más adelante:

¿Qué pueden hacer los profesores de primaria y secundaria para hacer que sus estudiantes se preparen para la vida universitaria, cuando la exigencia es que en sus salones haya 30, 40 o 50 niños o jóvenes?

¿En qué momento el docente puede intentar prestar atención a cada uno? Los cupos en las aulas de clase son excesivos, así haya mucha retórica neoliberal para buscar demostrar que no resulta inconveniente.

¿Qué pensar de la formación de un pensamiento analítico y crítico cuando en la misma publicidad de los medios se afirma, con orgullo, que la revista más leída en Colombia es de farándula?

Para el caso de la televisión ¿Cómo entender que los programas periodísticos de opinión casi no existen  (a la media noche) y en cambio sobran las telenovelas y los realityes shows con temáticas que tienen tanta profundidad como cualquier río a punto de desaparecer?

¿Cómo mejorar la educación pública si el pensamiento del gobierno es hacer más colegios para entregarlos en concesiones (megacolegios), acabar de privatizar las universidades y concebir lo educativo como mercancia?

¿Dónde están los incrementos presupuestales, reales, que el sistema educativo colombiano necesita y el apoyo a la cualificación docente?

Seguramente sean más las preguntas por plantear así algunas de las respuestas a las inquietudes hechas puedan advertirse sin mayores dificultades.

El caso es que si queremos que los estudiantes de la Javeriana y de otros centros de estudio puedan disponer de una mejor formación académica no hay que buscar el 'muerto río arriba', sino 'tomar el toro por los cachos'.


miércoles, 30 de noviembre de 2011

Obras sí, urgentes, pero con calidad.

El Diamante, tramo de la via Cúcuta-Pamplona
En departamentos como Norte de Santander la época de receso de lluvias, luego del fenómeno de la niña, no fue aprovechada para intentar obviar algunas de las dificultades que la nueva temporada invernal ha empezado a reiterar, especialmente en materia vial.
Algunos de los trabajos que se hiceron fueron tan pequeños e insuficientes que las primeras precipitaciones de consideración ya volvieron a dejar bloqueados a municipios entre sí y a la región con otras zonas del país.

Apenas hace unos cuantos días se daba cuenta de la aprobación de partidas presupuestales para iniciar la atención en serio de tramos críticos entre Cúcuta y Pamplona, por ejemplo. Otras vías como Cúcuta-Sardinata siguen reclamando atención, pero no de ahora sino de hace años. Ni qué hablar, como se ha insistido en muchas ocasiones, de las carreteras secundarias y terciarias

Lo que queda demostrado es que todo lo que ha venido ocurriendo en el último tiempo no sólo es consecuencia de las lluvias, sino de las obras hechas de manera deficiente, irregular, pues no de otra forma se explicaría que trabajos relativamente recientes hayan quedado perdidos, cuando es de suponer que los mismos fueron efectuados tras estudios previos del más alto nivel.

La región nortesantandereana sigue recibiendo del gobierno central una atención de quinta categoría en materia de infraestructura vial, y las salidas de los últimos años se ha concentrado en otorgar a concesiones privadas los manejos del caso y las inversiones de rigor, donde las ganancias se las reparten los socios y las dificultades económicas se socializan.

Lamentablemente se volvió costumbre que reparar una pérdida de calzada, pequeña o grande, resolver un hundimiento o atender cualquier novedad similar requiere de meses o años. ¡Es inconcebible!

Se podrá decir que ante la fuerza y/o furia de la naturaleza nadie puede, existiendo mucho de razón, pero es de suponer que si las obras quedaran mejor los estragos de las lluvias no serían tan contundentes. A lo mejor el círculo vicioso es construir deficientemente para asegurar carruseles de contratos cada cierto tiempo.

Los expertos en el tema tienen la  experiencia, autoridad y competencia del caso para hacer sus propias evaluaciones, pero no deja de llamar la atención que todo el mundo sepa dónde se han presentando, se registran y seguirán ocurriendo los desastres en las carreteras.

Es de esperar que las obras que empiezan a ejecutarse tengan la mayor vigilancia posible de la ciudadanía y que las interventorías funcionen, pues hasta el papel de éstas últimas da para hacer cuestionamientos.

Las empresas tienen derecho a obtener las ganancias justas por desarrollar las tareas profesionales del caso, pero las versiones que se dejan escuchar muchas veces respecto a los dineros que reciben y aquellos que ejecutan, en ocasiones crean grandes dudas por las amplias diferencias entre una y otra situación.

En conclusión, el departamento Norte de Santander reclama, necesita, requiere obras con urgencia en materia vial, pero de calidad.