viernes, 8 de noviembre de 2013

Soñó tan alto que llegó a volar: Camilo Daza.

En los 94 años de fundación de la Fuerza Aérea de Colombia cómo no recordar a uno de sus fundadores, un hombre que supo transformar sus sueños de niños en realidad: se trata del General Camilo Daza.

Este pamplonés es el pionero de la aviación comercial en Colombia y pionero de la FAC.

Escuche el audio de la entrevista realizada al nieto del General Camilo Daza en una de sus visitas a Pamplona.
Capitán Camilo Daza, nieto del General Daza.




lunes, 21 de octubre de 2013

Los mismos de siempre

Con las elecciones de 2014 encima para elegir los integrantes del Congreso de la República, empiezan a aparecer en las distintas regiones del país los actuales senadores y representantes a la cámara para hacer la acostumbrada actividad proselitista.
 
Sede del Congreso de la República. Bogotá.
Se rasgan las vestiduras por las condiciones de abandono, inequidad e injusticia en que encuentran las ciudades y poblados, y recuerdan la necesidad de liderar proyectos por aquí, proyectos por allá, y más proyectos.
 
Sus pláticas se orientan a la necesidad de lograr las transformaciones sociales que Colombia reclama y que, como siempre, vienen aplazadas de tantos años atrás 'porque los problemas no son de ahora, sino de mucho antes', olvidando los mal llamados padres de la patria que muchos de ellos son tan viejos en el Congreso como los problemas mismos.
 
El desfile de los políticos en campaña se hace de la mano de interesados dirigentes regionales y locales que luchan, a toda costa, por no perder tampoco privilegios y prebendas.
 
Son también los mismos de siempre. Los lagartos de ayer y de hoy  que sacan el mayor provecho de presentar como meros votos (no votantes) a quienes de forma ingenua, resignada o esperanzadora acuden a las reuniones 'para escuchar qué dice el doctor, qué nos puede ofrecer'.
 
Lo peor del asunto es que a quienes se observa untándose de pueblo nuevamente son los mismos que una vez ganaron las elecciones pasadas se perdieron del mapa, no volvieron a responder por las promesas de campaña y, para no olvidar tampoco, han votado positiva o negativamente proyectos de ley que en vez de beneficiar al pueblo los cobija a ellos y a sus amigos, como cosa rara.
 
Algunos, sin embargo, se despiden de sus honorables servicios al país tras haberse sacrificado como congresistas por tantos años que, para no perder la costumbre, ahora deciden que sean otros familiares los que se sacrifiquen. ¡Las cosas de la democracia nuestra!
 
Este panorama resulta tan general que no se hace necesario dar nombres propios para que cualquier desprevenido ciudadano saque de inmediato conclusiones sobre lo que ocurre en su comarca. Difícilmente se encuentran excepciones aunque, por fortuna, las hay.
 
Los mismos senadores y representantes que sin vergüenza alguna han votado en comisiones y plenarias proyectos tan escandalosos como el de la pretendida reforma a la justicia, aquellos que han salido a defender las primas técnicas para los congresistas, los que no han sido capaces de legislar para un mejor sistema de salud, los que le niegan a la educación el carácter de derecho que ésta tiene, los que no son creativos para resolver los problemas del agro, los que ni siquiera acuden a las sesiones, son los mismos que hoy empiezan el desfile para reelegirse.
 
Son muchas las razones que no justifican en la Colombia de hoy tener dos entes (Senado y Cámara de Representantes) para manejar lo legislativo con tan pobres resultados. Menos se justifica el hecho de pagar con los impuestos salarios tan altos a personajes tan ineficientes e insensibles.
 
El caso del departamento de Norte de Santander es aberrante, No hay un sólo congresista del que se pueda decir con orgullo y a boca llena: 'él es de mi región, él representa nuestros intereses ciudadanos. La región sigue tan atrasada como antes. Para colmo, seguramente ellos continúen en sus posiciones gracias a las maquinarias políticas que poseen.
 
Claro, si los ciudadanos despiertan, a lo mejor la historia empiece a cambiar.
 
¿Habrá luz al final del túnel?
 

martes, 8 de octubre de 2013

Éranse unos pobres viejecitos...

Escuchando al Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas hablar por RCN radio sobre lo justificable que resultó para el gobierno haberle restituido a los congresistas en materia económica mensual lo que perdieron por primas de salud y localización, tras una decisión reciente del Consejo de Estado y que comprometía en general a 1900 servidores públicos de varias ramas del poder, termina uno de entender por qué este país es tan desigual.
 
Ahora resulta, según Cárdenas, que la culpa es de los ciudadanos, del pueblo, y seguramente de los medios de comunicación que se atreven a controvertir las vergonzosas cosas que suceden a diario, pues a decir del personaje en mención: "En Colombia es deporte nacional estigmatizar al Congreso", cosa que repitió en otros espacios periodísticos radiales a boca llena.
 
Mauricio Cárdenas, Mintransporte 1998. (foto archivo).
Esa misma frase se le ha escuchado pronunciar a honorables senadores y representantes a la cámara, quienes se rasgan las vestiduras de vez en cuando al sentirse atropellados por la incomprensión de tantas personas del común y del corriente respecto a las sabias decisiones que toman.
 
Con razón estamos como estamos. Arriba, en los altos  y cerrados círculos de poder, todos se siguen tapando con la misma cobija y buscando argumentos razonables (para ellos) con tal de defender los grandes privilegios que siempre han sabido tener.
 
Los congresistas respiran tranquilos porque sus ingresos mensuales se mantienen en algo más de 23 millones de pesos. Los 7 millones en primas que habían perdido por una decisión judicial del mes anterior ya les son restituidos a través de otra prima. Para el Ministro Cárdenas no hay problema alguno pues las cosas quedaron como estaban, y tiene la razón.
 
Para los ciudadanos sí hay problemas, y el mayor de ellos es que los asuntos de unos pocos siempre quedan como están, producto de la desfachatez con que se asumen las determinaciones. Favor con favor se paga, dice el adagio popular.
 
Claro, otra es la mirada del Ministro cuando de hablar de los reclamos de las madres comunitarias, del magisterio, de los médicos, de los asalariados del mínimo y de los pobres, se trata. Ahí sí las cuentas no cuadran y el presupuesto del gobierno resulta insuficiente, y.... y.....
 
Ministro, no es que hablar mal del Congreso de la República sea un deporte nacional en Colombia. Es al revés. Son la mayor parte de los congresistas los que hablan mal del país con sus actuaciones vergonzosas, irresponsables y amañadas para legislar muchas veces en beneficio propio.
 
¿O es que la pretendida reforma a la justicia se la inventó quién? ¿Y las otras reformas nefastas? ¿Y los escasos presupuestos para la educación y la salud  pública? ¿Y los negocios con las EPS? ¿Y los vínculos con grupos armados ilegales? ¿Y las herencias político-familiares? ¿Y los carruseles de la contratación pública?
 
Ministro Mauricio Cárdenas, seguramente su formación académica en las universidades más prestigiosas del país y/o del exterior le haya ayudado a entender la lógica de cómo unos poquitos pueden vivir muy bien a costa de las necesidades de la mayor parte de la población, sin que eso sea repudiable A lo mejor también su recorrido profesional y  laboral le haya enseñado esto como producto de la familia pudiente e influyente de la que hace parte.
 
Tal vez al terminar su gestión le tengan un puesto asegurado en el Banco Mundial, o en el Fondo Monetario Internacional, o en alguna empresa multinacional.
 
Usted puede argumentar todas las razones que quiera para defender el privilegio de nuestros superdotados, desplatados y sensibles congresistas. Pero no se le ocurra salir nunca más con el cuento que aquí, en Colombia, la gente no tiene más oficio ni más preocupación que vivir hablando mal del Congreso de la República.
 
Como dirían en la acostumbrada sección de Noticias Uno: ¡Qué tal esto!
 

sábado, 21 de septiembre de 2013

Del amigo, paisano y colega: Jorge Rolón García

El corazón se arruga cuando de despedir a un amigo se trata. Ha dejado este mundo Jorge Rolón García, mi paisano de Sardinata, mi colega de periodismo radial en Cúcuta. El 'mamador de gallo' de aquí y de allá.
Jorge Rolón García, 50 años de periodismo.
 
Un hombre al que crecí escuchando en sus relatos deportivos o su ejercicio noticioso en general, y con quien después la vida me dio la oportunidad de compartir tareas en el campo profesional, así nunca hubiésemos trabajado en un mismo medio de comunicación, sino cada quien en el suyo.
 
Cómo no recordar de Jorge su especial sentido del humor, los particulares apuntes para sacarle chispa hasta a la situación más insignificante que pudiese encontrar a su paso.
 
Todos quienes integrábamos en los años 90's el equipo de fútbol de los periodistas de Cúcuta fuimos bautizados con esos apodos que a él sólo se le ocurrían y que todos  aceptábamos con una larga carcajada. 'La mirla', así me decía en los campos de fútbol al ver mis piernas flacas, pero ya en otros escenarios me llamaba 'Luis XV', disque porque, al igual que los muebles que llevan ese mismo nombre, "estaba bien acabado" (también por lo flaco).
 
Cómo olvidar aquella empresa que montara con el también colega Arbenis Petit López para entregar los famosos premios PEROL (Petit-Rolón), donde reconocía la labor de los periodistas de Cúcuta. En un par de oportunidades Jorge y Arbenis tuvieron a bien destacar el trabajo profesional de quien escribe esta nota.
 
En algunas oportunidades cuando nos encontrábamos en las ferias de nuestra querida Sardinata siempre decía que era la única parte donde yo le invitaba algún trago, "porque el que pagaba la cuenta era el profesor Gómez", mi papá. En el pueblo se le recuerda, se le aprecia y se le quiere.
 
Hoy se nos fue Jorge Rolón García, venido a menos físicamente en el último tiempo por cuestiones de salud, pero de quien queda en el recuerdo las muchísimas ocasiones en que nos robara sonrisas y carcajadas para celebrar sus apuntes.
 
El periodismo de Norte de Santander, los oyentes del 'Parajito Chismosito', sus amigos, sus compañeros, sus familiares, sus paisanos...todos, estamos de luto.
 
Hoy está la tristeza por el amigo que se va, pero queda la alegría de haber compartido muchos momentos con un hombre que supo disfrutar la vida y contagiar su entusiasmo.
 
Para la mona, para sus hijos, un abrazo fuerte de condolencia.
 
Jorge, nos va a hacer falta. ¿O me equivoco?
 
 

lunes, 16 de septiembre de 2013

¡Palabras menores!

Una columna radial de Antena 2  bautizada como Palabras Mayores a cargo del comentarista deportivo Carlos A. Vélez fue reproducida en el diario digital Cápsulas que dirige el periodista Alfredo Carreño desde Medellín, luego de celebrado el partido entre Uruguay (2) y Colombia(0) por las eliminatorias mundialistas.
 
Quien dirige este blog remitió un texto al colega Alfredo, el cual fue publicado, razón por la cual deseo compartirlo también por este medio virtual, agregando los comentarios recibidos allí en cápsulas por otros miembros de esta comunidad virtual de fútbol y de radio. Al fin y al cabo se trata de refutar argumentos con otros argumentos, nunca de atacar a las personas. Es apenas fútbol.
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 ¡Palabras Menores!

Alfredo, buenos días. Dados los análisis y comentarios surgidos de periodistas y aficionados tras la derrota de Colombia ante Uruguay, considero que hay que poner las cosas en una posición equilibrada.
 
Me explico: ciertos periodistas de fútbol, principalmente de medios nacionales con sede en Bogotá, nos quieren hacer creer que este deporte es una especie de ciencia o disciplina científica de alta complejidad que solamente unos pocos privilegiados pueden entender; es decir, ellos mismos, y que los demás mortales somos idiotas útiles al dejarnos llevar únicamente por aspectos pasionales y no racionales.

Además de eso, cada vez que hablan, aunque en ocasiones reconocen que son apenas sus puntos de vista particulares los que van a exponer, terminan tratando de ‘babosos’, ignorantes o acomodados a quienes se atreven a pensar lo contrario.
Lo más paradójico del asunto es que dichos ‘autodioses’ orientan sus aparentes conceptos futbolísticos de acuerdo con las circunstancias, o mejor, según quienes sean sus protagonistas.
Por ejemplo: a idénticos o similares resultados y funcionamientos estratégicos y tácticos en una cancha de juego, los comentarios pueden ir y venir según se trate de personajes amigos, o no, como Pekerman, ‘Bolillo Gómez, Pinto, Guardiola, Mourinho, Rueda, ’Pecoso’ Castro, etc.
En otras palabras, si apenas la mitad del vaso tiene agua, entonces, según los intereses y afectos del supuesto analista, el recipiente está medio lleno… o medio vacío. Desde cualquiera de dichas opciones se enfilan baterías para intentar impresionar con amplios y aburridos monólogos bajo el argumento de decir “lo que a mí me dé la gana”.
Se cuestiona a Colombia sobre su comportamiento futbolístico, pero se olvida que la meta era ir al mundial, objetivo casi cumplido. Entonces, hay que molestar por lo primero para reducir la dimensión de lo segundo.
Si se jugara muy bien pero no se clasificara, dichos comentaristas serían los primeros en vociferar términos como ‘fracaso’ e ‘incompetencia’. Es más, asegurarían que a Pekerman no se le contrató para jugar bien sino para llevar a Colombia al mundial 2014.
Revisemos la calidad del fútbol jugado en los mundiales recientes. No olvidemos que se trata de una actividad practicada por humanos y no por máquinas. Ésta, a su vez, analizada por humanos, no por dioses.
El fútbol no es cosa de otro mundo, por lo tanto no implica que sean unos pocos quienes entiendan las dinámicas del juego. Solamente que quienes tienen la oportunidad de expresar sus apreciaciones a través de un medio de comunicación pueden llegar a ejercer algún tipo mayor de influencia que quienes no tienen esa posibilidad mediática.
Al fútbol hay que quitarle todo ese drama que se ha inventado a su alrededor y que muchos, de forma consciente, han alimentado para sacar provecho. No por ello dejará de ser una linda fiesta y de generar tantas pasiones.
Finalmente, valdría la pena empezar a evaluar también la calidad de algunos espacios periodísticos donde se vive cuestionando todo, donde nada gusta, donde todo es negativo.
Es sabido de personajes de los medios que en materia de audiencia van cada vez más en picada, que en los recientes años han tenido programas radiales nacionales que han durado tanto como un dulce en una fiesta infantil, que en sus apariciones televisivas parecen más recitando (y de forma muy regularcita) que hablando e informando.
Un buen periodista se gana el respeto, no la animadversión de sus oyentes televidentes o lectores. Por fortuna, En Colombia son más los primeros que los segundos.
Lo que aquí se escribe es apenas la postura de un periodista, profesor universitario e integrante de la ciudadanía. De una persona común y corriente que entiende que lo suyo no es palabra divina, no es la única perspectiva posible. Por eso respeto las demás.
A lo mejor las palabras mayores corresponden a seres superdotados, únicos en su especie.
Alfredo, espero haber sido lo suficientemente claro y respetuoso, porque cuando el país tiene una razón suficiente para estar alegre y unido, no resulta justo que aparezcan los personajes de siempre a ponerle un ‘pero’ a todo.

 
·  Jaime Uribe
12:31 PM on 14 septiembre, 2013
*Por comentario de William Javier Gómez
Gracias a William Javier Gómez por este excelente comentario sobre el tema, me gustaría que se hiciera lo posible para que Carlos Antonio Vélez lo leyera y piense un poco sobre lo que pensamos los aficionados al fútbol que no siempre es lo mismo que los “comentaristas deportivos” quieren que pensemos.
Jaime Uribe
Del editor. El comentarista no siempre coincide con lo que piensa el hincha. No necesariamente. El hincha analiza con el corazón. El comentarista está en la obligación de contar lo que ve en la cancha.
·  Juan Ribero
1:15 PM on 14 septiembre, 2013
*Por comentario de William Javier Gómez
Ojalá los comentarios sean transparentes como el de WILLIAM JAVIER GOMEZ, comparto en su totalidad sus apreciaciones y le anexo algo muy importante: EL 99% DE LOS PERIODISTAS O DIRECTIVOS DEL FUTBOL EN COLOMBIA, nunca jugaron un deporte competitivo, si acaso recreativo, entonces si partimos de esta apreciación sus objetivos con sus comentarios son otros y no profesionales y para completar nuestra televisión es muy irrespetuosa con todos nosostros, en un partido de Colombia nos pasan aproximadamente 90 comerciales y en la mayoria de los casos tapan un 50% la imagen del partido y NADIE DICE NADA, estamos en colombia donde casi todos nuestros derechos son vulnerados.
Lo triste es que esto no tendra cambio,
Saludos a todos y celebremos la clasificación al mundial y desearle el éxito a nuestra Selección Colombia y que DIOS guie a PEKERMAN en el armado del equipo.
Juan Ribero
Del editor. Difiero del concepto inicial de Juan. ¿Para comentar de fútbol se tiene que ser futbolista en el plano competitivo? Que tal.
·  Gustavo Ruiz
3:16 PM on 14 septiembre, 2013
*Felicitaciones al Comunicador William Gómez 
La catadura de profesor, de verdad, se le nota en el tono reflexivo de su texto. Una pieza de sensatez y de respeto hacia el debate sano y hacia el fútbol bien pensado. Adhiero plenamente a sus argumentos.
Gustavo Ruiz
·  luis gomez
8:45 AM on 15 septiembre, 2013
*Por comentario de Carlos Antonio Vélez
Para mi es verdad lo que dice el sr Vélez, que Colombia ha ganado y es lo que importa también es verdad, aquí lo que resalta el Sr Vélez es que no se juega bien, yo también lo he comentado, la suerte acompaña, y ganar como sea lo maquilla todo, hay que corregir muchas cosas para mejorar y ser la selección que gane y no deje dudas. Un abrazo,
Luis Gómez
 

martes, 10 de septiembre de 2013

El espíritu que necesitamos para todo

La fe, la esperanza, la unión, el estado de ánimo positivo, la creencia de que sí se puede. En fin, la actitud de hoy para acompañar la clasificación de Colombia al próximo mundial de fútbol en Brasil, es la misma que necesitamos para enfrentar los serios problemas del país.
 
Hoy en el partido de fútbol no hay uribistas ni santistas, ni chachacos ni costeños, ni guerrilleros ni militares. Hoy lo que hay, y de sobra, son colombianos.

Observar en la calles y oficinas, en los vehículos particulares y de servicio público, miles y miles de compatriotas vistiendo el color amarillo de la selección es algo que emociona.

Una causa común es lo que debe llevar también al pueblo colombiano a hacer causa común frente a tantas cosas que causan división, enfrentamientos, antagonismos, varias de ellas no gestionadas de manera pacífica sino a través del resentimiento y de la violencia.

Los mismos gritos de ¡Colombia! ¡Colombia! ¡Colombia! son los que deben imperar pensando en poder disfrutar de una vez por todas de un país con inmensas posibilidades de ser, como dirían coloquialmente algunos, "el mejor vividero del mundo".

Hoy las regiones se integran, las aspiraciones de unos se convierten también en las aspiraciones de otros. Los sueños de unos son los sueños de todos.

Lo que un deporte popular como el fútbol a través de un seleccionado nacional logra despertar en las distintas comunidades es lo mismo que nos debe motivar para que, en vez de dejarnos separar por asuntos de política partidista, por ejemplo, hagamos causa común y seamos solidarios con las necesidades y aspiraciones de tantos grupos sociales que hoy, como ayer, reclaman estilos de vida dignos.

Que la probable clasificación al mundial 2014 sea excusa válida para que los colombianos reafirmemos nuestra confianza por la construcción de un territorio equitativo, justo, de relaciones armónicas.

Ése es el aporte que hoy nos hacen nuestros jóvenes futbolistas, de diferentes regiones, quienes nos han venido enseñando que la clave para salir adelante es un buen trabajo en equipo, además de disciplina, constancia y rigor, pues talento tienen, y de sobra, pero el talento por sí sólo no resulta suficiente.

Los momentos de alegría hay que disfrutarlos. Hoy, seguramente, sea uno de ellos. Ahora, si toca aplazar la fiesta por unas semanas, pues simplemente será eso, porque  Brasil 2014 nos espera.

Que el deporte siga siendo fuente de inspiración para demostrar una y otra vez que en Colombia ¡Los buenos somos más!
 

viernes, 30 de agosto de 2013

Protesta: sí. Violencia: no.

Las protestas que han venido desarrollándose en distintos puntos del país  resultan justas y convenientes. Justas, porque el abandono gubernamental al que ha estado sometida históricamente buena parte de la población, como la campesina, por ejemplo, resulta vergonzosa.
 
Además, porque no se puede seguir permitiendo que en un país de tanta riqueza como Colombia donde la calidad de vida debería ser de las mejores del mundo, la implementación de políticas, planes y proyectos en apariencia públicas, en apariencia de interés colectivo, resulten favoreciendo a la reducida clase económica privilegiada de siempre.
 
Frases del común como que 'los ricos cada día tienen más y los pobres cada día tienen menos ' no resultan ajenas a la realidad que se vive. Ni los subsidios que reciben algunas familias pueden disimular dicho panorama.
 
También, las protestas resultan convenientes porque no es posible que con el país hagan y deshagan y aquí no pase nada. A través de ellas se demuestra que Colombia no es simplemente un territorio lleno de consumidores, de votantes, de espectadores o de idiotas útiles frente a todo lo que sucede.
 
Es interesante saber que hay ciudadanos que, como tal, están preocupados por sus necesidades particulares pero, sobre todo, por el bien común. Que hay intereses comunitarios y sociales que posibilitan generar puntos de encuentro para presionar y buscar salidas a tantas problemáticas existentes.
 
Ahora, lo que resulta reprochable, repudiable, censurable, lo que no se puede seguir permitiendo es que actores violentos le hagan perder legitimidad a las luchas de aquellas personas de bien que salen a las calles y carreteras a exigir condiciones de vida digna.
 
Los hechos vandálicos no tienen nada que ver con los reclamos de miles de colombianos: campesinos, camioneros, mineros, comerciantes, docentes, estudiantes, desempleados, etc.
 
La violencia generada por el Estado hacia sus ciudadanos a lo largo de tantos gobiernos, de tantos años, al no invertir los recursos debidos con destino a las clases populares de la población, en primer lugar, no puede responderse con más violencia por parte de algunas personas o grupos.
 
Los más interesados en que no se produzcan actos violentos en las manifestaciones son quienes participan de éstas de forma contundente pero pacífica, vertical pero inteligente.
 
Nada peor para una nación que acostumbrarse  a la violencia, que resignarse ante ella. Eso ha pasado en Colombia. Eso no puede seguir ocurriendo. No se está condenado a vivir así. No es una cosa del destino, mucho menos genética.
 
Aquí no puede seguir imperando el ánimo belicista de los de derecha o de los de izquierda interesados en 'pescar en río revuelto', porque la persona que arroja la piedra al policía y el uniformado que reprime el ataque, el integrante de la fuerza pública que abusa de su legítimo poder y agrede y el ciudadano que se defiende, terminan siendo hijos de las mismas familias humildes, necesitadas de atención, que tienen el mismo sueño de una Colombia mejor.
 
A quienes protestan hay que respetarlos y atenderlos. A quienes promueven actos criminales hay que identificarlos y castigarlos.